Antonio Mateos Prieto

Pequeño perfil biográfico de Antonio Mateos Prieto

Perteneciente a la figuración española contemporánea, Antonio Mateos Prieto lleva desde el 2006 un mismo rumbo.

Un rumbo basado en la observación del natural.

“Pintar a partir del natural me ayuda mucho a dar forma a las emociones que me provocan lo que tengo alrededor”.

Licenciado por La facultad de Bellas Artes Sant Jordi de Barcelona en 1998 en la especialidad de dibujo y expuesta su obra en diferentes galerías españolas, Antonio Mateos Prieto ha basado su trabajo siempre desde la figuración.

Pero al entrar en contacto, gracias a diversas Cátedras de pintura, con los maestros del realismo español Antonio López García, María Moreno, Julio López, Isabel Quintanilla y Jose María Mezquita Gullón su figuración tomo un camino más claro y más contundente, basado en los conceptos de sinceridad, emoción y verdad que sus maestros le habían transmitido.

“Modestamente, entiendo el Arte como la transmisión de una emoción provocada por la existencia de nuestro mundo, que nos rodea”.

“En el Arte como en la pintura solo cabe un camino, de infinitas formas: La explicación del mundo a través de la emoción con una mirada sincera”.

En la búsqueda de estos conceptos Antonio Mateos Prieto se ha apoyado en elementos como los membrillos, puerros, coliflores, manzanas, pescados, cráneos, objetos de la cocina, estantes, ramas, paisajes y figuras humanas, retratos y autorretratos.

Hay que mencionar en especial la lechuga iceberg como tema recurrente en su obra por ser el primer tema que detonó la visión y la línea de trabajo que en la actualidad sigue desarrollando.

“Cuando algún medio de comunicación me ha preguntado sobre mi enamoramiento de una lechuga iceberg, he contestado que cuando la vi le caía la luz de una forma tan bella que me enamoró.

Aunque esto no es del todo preciso. Sentí una gran atracción por aquella lechuga, pero no sólo por la luz que caía en ella.

Fue por la importancia que vi en esa verdura.

Por su existencia en ese preciso momento.

Esa lechuga hizo que viera algo que me provocaba la acción de pintar, de atrapar, de contar. Algo por lo que valía la pena trabajar.”

“…En todos esos temas he partido de un mismo sentimiento. El que me dio una lechuga iceberg. Una lechuga de la que me enamoré”.